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Oaxaca, Oax.
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VICIOS Y VIRTUDES

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TRAMPA DE OJO

No necesariamente, ni en sí mismo, el aspecto externo de las cosas nos garantiza que ellas estén formadas por la materia que aparentan; es decir, que si mi pupila detecta un objeto determinado, en precaución, yo nunca daré por hecho que las propiedades físicas de ese cuerpo, son esas con las que, desde siempre, supe identificarlo. Y semejante cautela la voy a tener mucho más en cuenta, a partir de haber visto el último trabajo realizado por el pintor Marco Bustamante.

En esta exposición, el autor, justifica sobradamente su autoridad, y, en ella, con gran pulcritud, exhibe el manejo de unas técnicas que han sido capaces de producir imágenes que educan y seducen a los espíritus más exigentes de nuestra sensible vitalidad. Imágenes expresivas que, una vez más, han creado una generación de cosas bellas.

Este trabajo presentado en una sola colección, tiene tres capítulos perfectamente diferenciados; tanto por su estructura, como por la disposición de los materiales empleados en cada cuadro. Más, sin embargo, los tres poseen una unidad de soporte común y un mismo producto originario: la madera, que es elemental, sencilla e inconfundible; siempre y cuando no haya sido intervenida por la mano del hombre.

Los capítulos antes mencionados, son los relativos a:

a) las obras de Hierro Oxidado ; las cuales ha recibido ese aspecto, al aplicarle varias capas de pintura acrílica y resinas, a un fondo de madera y aluminio (recuérdese que este metal tiene una oxidación blanca).

b) las obras de Cerámica ; que han tomado esa calurosa apariencia, gracias a que, sobre una madera quemada por un soplete oxhídrico (de gas a 700° C), se han acomodado recubrimientos de óleo y resinas.

c) los Frescos ; que adquieren ese color a una cal estucada, al revestir la superficie de una tabla, con colores obtenidos con líquidos pegajosos y calientes. En este caso fue el temple de huevo.

Pero si el maestro Marco Bustamante, formalmente, ha suplantado la autenticidad y las características propias de los cuerpos, en ese momento de crear algo distinto a lo genuino, ¡que nadie se alarme! ya que éste es un juego, sin peligro, que sólo entretiene a la firmeza infalsificable de los ánimos investigadores, y la cual obliga a esos hombres vivos, a no tener que decir siempre lo mismo y, casi siempre, con idénticas palabras. Repetimos que el éxito de este trabajo radica, en que se ha conseguido dar una forma visual y propia, a algo que, en esencia, tiene distinta composición y código de materia. Pero, sobre todo, el gran lucimiento está en que, la presente obra múltiple, artificialmente, ha sido concebida por la excitante pasión del hombre, y no por la fácil arbitrariedad de la naturaleza.

Debe quedar claro que esta exposición, nada tiene que ver con la sutil torpeza de lo engañoso, ni tampoco con lo falso, lo trucado o lo postizo. Éste, sin duda, es el otro lenguaje misterioso y mutable de las ideas representadas solamente por un artista tremendamente aliado con el insomnio de sí mismo, y que, nocturnamente, opera utilizando los mismos procedimientos que esos alquimistas, mezcladores de líquidos, e investigadores que saben, penitentemente, sobre el principio fundamental de la composición de los cuerpos, y que pierden el sueño mientras riñen por conseguir la gran transformación esotérica de la materia.

Víctor García Domínguez
Sept. / 2004, Tlacochahuaya, Oax.

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Aneurismas, 2004
Temple de huevo / tabla
44.5 x 41.5 cm.

Cabeza, 2004
Mixta / madera
35 x 27.5 x 9 cm.

Cono 9 , 2004
Mixta / tabla
89 x 53.5 cm.
Guarismos, 2004
Mixta / tabla
30 x 45 cm.
Juego de Pelota , 2004
Mixta / madera
26.5 x 26.5 cm.
Mosaico, 2004
Mixta / tabla
17 x 22 cm.
Oídos Sordos , 2004
Temple de huevo / tabla
19 x 42.5 cm.
Las Palabras Perdidas (Tríptico) , 2004
Mixta / tabla
9 x 28 / 20.5 x 28 / 10 x 28 cm.
Salina Cruz I, 2004
Mixta
15 x 50 x 15 cm.
Salina Cruz II, 2004
Mixta
32 x 32 x 5 cm.
Personaje Sonriente , 2004
Mixta / tabla
35 x 25.5 cm.


 
TRILOGÍAS EN EL EPICENTRO

La gratitud, que es muy difícil encontrarla entre la gente bruta y basta, jamás puede adquirirse; salvo si se aprende en la cuna. Marco Bustamante es un pintor oaxaqueño que, a la vez, posee una galería de arte donde, reiteradamente, ofrece a sus compañeros de viaje plástico, el espacio necesario para que, en él, expongan el rumbo pictórico que cada uno ha elegido. Ahora es el turno de siete artistas nativos y cinco que son foráneos; sus edades están entre los veintitrés y los sesenta años, y dado que la necesidad del arte es extraterrena, ninguno de ellos necesita estar en posesión de una cédula de origen, para presentar su trabajo en Epicentro, aquí, en Oaxaca.

Epicentro es el lugar, y sobretodo es el mirador del arte donde hoy se ha producido este encuentro múltiple de bellos vocabularios mentales, en los que la industria de cada autor, en un lienzo, ha quedado impresa por medio de señales y tatuajes abstractos. Son abstractos; pues los microapuntes de una obra, aunque tengan un formato “lógico”, no son otra cosa que la gran suma compleja e imaginaria del pensamiento individual. Pero sea lo que fuere, para sostener la opinión de lo que aquí se ha visto o se verá, ahora, la única obligación que tenemos, es la de integrarnos, solos o colectivamente, al sencillo acto de mirar.

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Pectoral, 2003
Cerámica a alta temperatura, vidriada
1 pieza
En Javier Cervantes (Jalapa, Ver.) la imaginación no inventa; pero tampoco es neutral: solamente interviene; pero lo bueno es que, con ella, podemos deducir lo que hay detrás de un plano, o de un cuerpo cilíndrico que ha sido herido por el ilegítimo amor de un objeto punzocortante.

Mis hermanas en llamas, 2003
Óleo / lienzo
50 x 70 cm.

En Oscar Odín (Oaxaca) un aquelarre de tambores, frenéticos y ceremoniales, es el que desata la locura de esa danza macabra, de ritmos sin armonía y de demonios que auguran el mal daño que presagian. Esa silla es como el ansia de un trono vacío que produce escalofríos ocuparlo.
La Ilusión, 2003
Óleo / lienzo
40 x 120 cm.
En Manuel de Cisneros (Oaxaca) se advierte que en cada una de esas miradas gesticulares, habita el peligro de un poderoso desdén... En las palabras está el talento, y en la mirada el alma; pero, en este caso, locamente atormentadas..., para que nadie se apiade de ellas.
Sin título, 2003
Óleo / lienzo
90 x 50 cm.
En Arturo Escobar (Oaxaca), si la sombra pretende oponerse a la luz, como si fuera el otro retiro hacia nuestra intimidad, parece como si esa cara se estuviera enfrentando al falso temperamento visual de sí misma. El cordero, símbolo de la inocencia, es un animal excelente para el sacrificio.
Cocina familiar (tríptico), 2003
mixta
51 x 39 cm.
En Jean Ricchini (Francia; residente en Oaxaca) el papel, que siempre estuvo ligado a la escritura, resulta que ahora es un excelente soporte para unos útiles metálicos que ensartan huesos y madera... Esa es la mayor mordacidad para un sarcasmo..., de lo que fue columna vertebral alguna vez.
Peces van, peces vienen, 2003
Óleo / tela
100 x 70 cm.
En Tomás Pineda (Oaxaca) la ficticia oblicuidad de sus ojos enfoca a los objetos hacia lo cuerpilargo, lo cuernilongo y lo patizancudo, y todo de origen africano. Africa está representada por una mujer negra y desnuda; aludiendo así a los territorios que nunca serán descubiertos por la torpeza del hombre.
Gracias a las tres, 2003
encáustica / Madera
120 x 60 cm
En Santiago Rebolledo (Colombia; residente en Oaxaca), casi lo mismo que para la imparcial Justicia, sus mujeres no tienen rostro; por lo tanto representan la armonía y la firmeza..., siempre entendidas, para un artista, como el máximo precepto de su conducta estética.
Llama Interna, 2003
Papel, acrílico / tela
80 x 60 cm.
En Guillermo Brena (Oaxaca) la acentuada jerarquía y fertilidad de las formas cuadrangulares, hay veces que le permiten a la eternidad del circulo, mostrar las razones de su homogénea perfección.
El sueño del poeta, 2003
Óleo / tela
80 x 100 cm.
En Mariano Pineda (Oaxaca) se adivina la tentación colectiva en la que se van a precipitar unas imágenes piadosas, que en algo nos recuerdan a la antesala del infierno de Dante; tan lejano “como es el amor paradisiaco que se halla en el centro de la rosa”.
 
En Per Anderson (Suecia; residente en Jalapa) no son los ojos, es el violento impulso de esa mirada lo que no te impide huir... porque te ensarta. El andamio y la escalera son útiles para ascender al conocimiento; pero, en este caso, se intuye que tienen una misión difícilmente rehabilitadora.
 
En Marco Bustamante (Oaxaca) de nuevo es la inocente fascinación por la suerte de ese niño negro, cubierto por la protectora identidad de un sombrero. Los peces, a los que nadie califica de animales, viven en un elemento donde el hombre moriría..., y morirían donde le hombre vive.
Tormenta sobre Hierve el Agua, 2003
Mixta / tabla
90 x 70 cm.
En Raúl Herrera (ciudad de México; residente en Oaxaca), quizá, el rayo, visualmente, significa el brote más hostil que esconde la mano de la naturaleza. Pero, lo que sí está claro, es que esa chispa fulgurante encarna la unión polarizada de la energía que hay entre el cielo y la tierra.

 

En Fernando Sánchez (Oaxaca; Jalisco ) la figura humana separada del alma, está justificada por los espacios vacíos donde se levita. Es por eso que, tales formas con figura de ser, ninguna vez disfrutarán de alguna libertad, y solamente durante la pesadez del sueño, adquirirán conciencia.


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Epílogo: propongo convenir con todos los presentes que el arte expuesto aquí, y el que ahora mismo se exponga en cualquier lugar, se acepte como una expresión compuesta por simples formas alentadoras y estimulantes. Pero también hay que advertir que no estamos ante la exhibición de simples representaciones comunes; pues, afortunadamente, ninguna de ellas, posee el significado que Ud. se imagina.

Víctor García Domínguez
Tlacochahuaya, Oax.
Nov. de 2003